De proyecto a producto: 5 factores determinantes
📅 Actualizado en diciembre de 2025
📌 Índice
- ➤ 1 – Equipos de desarrollo y ejecución con financiación continua, en la transición del proyecto al producto
- ➤ 2 – Procesos de lanzamiento independientes basados en capacidades internas y de autoservicio
- ➤ 3 – Capacidad para incorporar los comentarios de los clientes en cuestión de semanas, en la transición del proyecto al producto
- ➤ 4 – Métricas de flujo y resultados empresariales integradas en las revisiones operativas
- ➤ 5 – Función de gestión de productos maduros que rige la visión, la hoja de ruta y la viabilidad del producto
La transición de la gestión de proyectos a la gestión de productos sigue siendo una tendencia importante en el mercado. Los cinco factores que se exponen en este artículo son fundamentales para las organizaciones que desean llevar a cabo esta transformación.

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La transición del diseño al producto supone un reto importante para muchas organizaciones, a pesar de las prácticas, plataformas y herramientas disponibles para facilitarla. Basándose en las conclusiones extraídas de 3.600 flujos de valor y 326 respuestas a una encuesta realizada a ejecutivos y equipos de entrega, el Informe sobre el estado del sector del proyecto al producto de 2023 nos ofrece una visión de por qué un impresionante 92 % de las organizaciones están teniendo dificultades para poner en práctica este cambio.
1 – Equipos de desarrollo y ejecución con financiación continua, en la transición del proyecto al producto
La organización y la asignación de recursos del equipo es el factor más determinante para que las empresas logren con éxito la transición del proyecto al producto. Sin embargo, a pesar de su importancia, solo el 12 % de los encuestados afirma utilizar un modelo de financiación continuo y flexible. Con perspectivas tan desfasadas, los objetivos empresariales se establecen basándose en expectativas poco realistas, lo que allana el camino para compromisos incumplidos, objetivos de ingresos no alcanzados y el agotamiento de los empleados.
2 – Procesos de lanzamiento independientes basados en capacidades internas y de autoservicio
El enfoque para gestionar las dependencias es el segundo factor más importante para lograr un modelo orientado a productos. Las organizaciones tienen más posibilidades de poner en práctica un modelo de producto cuando todas las capacidades que se consumen internamente están disponibles en modo de autoservicio. Aunque la mayoría de los encuestados indicaron que se habían alejado de los procesos de ejecución basados en SLA propios de un modelo de proyecto, la mayoría sigue lidiando con las dependencias.
3 – Capacidad para incorporar los comentarios de los clientes en cuestión de semanas, durante la transición del proyecto al producto
La capacidad de revisar rápidamente la planificación basándose en los comentarios de los clientes aumenta la probabilidad de llevar a cabo la transición del proyecto al producto. Según los resultados de la encuesta, más de la mitad (54 %) de los encuestados indicó que algunos o todos sus productos siguen una vía independiente hacia la producción, acompañada de un ciclo de retroalimentación más rápido.
4 – Indicadores de flujo y resultados empresariales integrados en las revisiones operativas
Medir los indicadores adecuados determina la probabilidad de alcanzar las fases posteriores de la madurez del proyecto hasta la fase de producto. La incorporación de indicadores de flujo y resultados empresariales en las revisiones operativas periódicas ha demostrado ser eficaz para aumentar la probabilidad de poner en práctica el cambio.
5 – Función de gestión de productos maduros que rige la visión, la hoja de ruta y la viabilidad del producto
Es fundamental contar con una función de gestión de productos madura, en la que los gestores de productos actúen como garantes a largo plazo de la visión, la hoja de ruta y la viabilidad del producto. Una función de gestión de productos madura mantiene un equilibrio adecuado en la cartera de software, vinculando la hoja de ruta, la capacidad del equipo, las compensaciones y la priorización con los imperativos empresariales de alto nivel.
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Conclusión
En resumen, la transición de un proyecto a un producto es un proceso complejo que requiere un esfuerzo continuo y el compromiso del equipo directivo para tener éxito. La asignación de recursos adecuados, el enfoque para gestionar las dependencias, la capacidad de incorporar los comentarios de los clientes en cuestión de semanas, las métricas de flujo y los resultados empresariales, así como una función madura de gestión de productos, son factores críticos para poner en práctica el cambio. A medida que las organizaciones buscan orientarse más hacia los productos, es importante tener en cuenta que el camino no es fácil, pero sí gratificante. La adopción de prácticas ágiles, como el Framework Flow de Mik Kersten, puede ayudar a las empresas a acelerar este proceso y alcanzar el éxito en la transición del proyecto al producto.
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